Del Fast Food al Slow Food

El “Slow Food” o “comida lenta” es una tendencia que comenzó en Italia en los años 80 como contrapunto a la popular comida rápida o “Fast Food”. Comer con atención, valorando la calidad de los productos, saboreando y disfrutando de los alimentos locales. Sus beneficios frente a la comida rápida son numerosos, te damos algunos consejos para empezar a preparar “slow food” en tu hogar.

 

Una nueva tendencia de alimentación

El “Slow Food”, o como muchos la llaman, “Slow Cooking”, tiene su principal premisa en volver a la cocina tradicional, preparar los platos de nuestros antepasados con mimo y con los productos más sanos y naturales que nos pueda ofrecer el mercado. Este nuevo concepto no solo busca fomentar la calidad nutritiva de los alimentos, es una forma de ganar calidad de vida, a través del cocinado saludable, la masticación adecuada de los alimentos y fomentar las relaciones sociales con el resto de comensales. “Disfrutar de la comida” es su principal premisa que se basa en tres pilares:

  • BUENO: sabroso, saludable, fresco, capaz de estimular y satisfacer los sentidos de los consumidores.
  • LIMPIO: resultado de una producción que no daña los recursos de la tierra, los ecosistemas y el entorno, que no ponen en peligro la salud.
  • JUSTO: una producción respetuosa, que proporcione una retribución y unas condiciones de trabajo dignas en todas las etapas del proceso, desde el productor al consumidor.

 

Beneficios respecto al Fast Food

Cuando hablamos de “Fast Food” y “Slow Food”, la diferencia la encontramos básicamente en la materia prima y en la forma en la que cocinamos los alimentos. Definimos la comida rápida en los platos precocinados, por ejemplo, ya que solo tardaremos un par de minutos en calentar en la sartén, microondas o al horno, desconociendo al cien por cien qué ingredientes exactamente se utilizaron en su preparación, además de los muchos aditivos que este tipo de comidas suelen llevar para su mejor conservación.

Sin embargo, cuando hablamos de “comida lenta”, nos referimos a los productos de calidad, naturales y frescos que podemos encontrar en nuestro mercado de confianza. Este tipo de alimentos, como son las verduras, las frutas, el pescado y la carne fresca, se cocinan de forma lenta y respetuosa, utilizando especias y aceite de oliva. Los métodos de cocción más comunes son la plancha, el horno o la cocción al vapor, lo que nos permitirá conseguir unos alimentos sanos, sin perder sus propiedades y nutrientes e intensificando su sabor de la forma más saludable. De esta forma, controlaremos lo que comemos y cómo lo comemos.

 

Consejos para organizarse y preparar Slow Food para toda la semana

Para muchas familias el tiempo de cocinado que requiere la “Slow Food” puede ser una dificultad para introducirlo en su día a día. Una buena opción puede ser hacerte con una “Slow Coocker” u olla lenta, que permite programar el inicio y finalización de la receta sin tener que estar presente durante el cocinado. Además, este tipo de electrodomésticos garantizan que los alimentos se cocinen en su jugo, sin utilizar grasas añadidas.

Aprovecha el tiempo libre del fin de semana para planificar y preparar el menú semanal y posteriormente congelarlo. Puedes cocinar una gran pieza de carne al horno con intensidad muy suave durante 6 u 8 horas, y después dividirla en porciones y congelarla. Te facilitará mucho la vida y te permitirá comer de forma sencilla y saludable.