Prevenir el envejecimiento cerebral: consejos para empezar hoy

El cerebro controla y regula la mayoría de las funciones vitales del organismo. Además, interviene en los movimientos voluntarios, aquellos que deseamos realizar conscientemente. Regula el sueño, la sed o el hambre, al tiempo que controla el aprendizaje, las emociones, el razonamiento o los pensamientos. Según vamos envejeciendo, el cerebro también lo hace. Algunos expertos opinan que el envejecimiento cerebral comienza a partir de los 40 años y otros, que sucede a partir de los 30.

Es importante mantener una dieta saludable para conseguir un cerebro sano. Debemos comer adecuadamente y no en exceso, procurando ingerir los nutrientes necesarios para el organismo, como los alimentos ricos en fósforo, magnesio, vitaminas B6 y B12 y zinc. Algunos de estos alimentos son: almendras, cereales integrales, semillas, cacao, soja, espinacas, legumbres, perejil, aceite de oliva, huevos, quesos curados, yogures, carnes, plátanos, nueces, mariscos o pescado azul.

Debemos reducir las sustancias tóxicas, como el plomo o el monóxido de carbono, presentes en la contaminación atmosférica y eliminar las nocivas como el tabaco, el alcohol o las drogas.

También es necesario realizar ejercicio físico con regularidad y mejor si lo hacemos al aire libre o alrededor de zonas verdes. Esto contribuirá a reducir el estrés, aumentar la felicidad, mejorar la autoconfianza, aliviar la ansiedad o fomentar la concentración y la memoria

Ejercitar la mente a través de actividades como la lectura, el aprendizaje de algún idioma o instrumento musical, o el desarrollo de alguna actividad manual así como hablar o conversar con allegados o grupos de amigos es totalmente recomendable para contribuir a un envejecimiento activo y en plenas facultades.

La meditación y la relajación son, hoy en día, valores en alza. Reducen el estrés y la ansiedad, alejando las preocupaciones, el nerviosismo y el cansancio mental.
Finalmente, dormir y descansar lo suficiente es esencial para la salud. Dormir menos de 7 u 8 horas se relaciona con el deterioro cerebral, la pérdida de memoria y algunas enfermedades mentales como el Alzheimer. Durante el sueño, el cerebro se ocupa de eliminar y reciclar las toxinas acumuladas en él. Una de las proteínas recicladas tiene que ver con el desarrollo de las placas amiloides, características de la enfermedad de Alzheimer.

Una vida activa, con objetivos que incentivan la atención, la comprensión y la interrelación con los demás, constituye un factor fundamental que incide en una mente despierta, alerta y consciente.

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